Algunas claves para ahorrar en el día a día

Publicado por Susan Urban el 20 de mayo del 2013 en ayuda, Bancos
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Ahorrar no sólo es el lujo que se dan esos pocos que presiden una empresa ni una actividad exclusiva de aquellos que no tienen hijos o cuentan con varios ingresos en su hogar. Ahorrar es una práctica totalmente asequible para cualquier persona que tenga algún ingreso. Lógico, la metodología se adaptará a las costumbres y posibilidades de cada cual, pero no pensar en ahorrar y gastar de forma anárquica y desorganizada por creerlo imposible es un error en el que cae mucha gente y que, obviamente, les perjudica y les complica llegar a fin de mes.

ahorrar

Una de las primeras claves para acercarse al ahorro es entender que no implica sacrificar los gustos que uno se da y que muchas veces le dan sentido al día (sino a la vida misma), se trata de organizarlos, no de eliminarlos.

Un punto importante es evitar prolongar los pagos de servicios, una tendencia muy difundida, como si postergar un pago fuera a reducir el importe, cuando es justamente al revés. Pagando todo en los primeros días para hacerlo se elimina cualquier recargo (ahí está el ahorro) a la vez que se elimina el peso de la mente de ese pendiente, que no es poca cosa.

Las compras de índole impulsiva son una de las fuentes de gasto innecesario más grandes de todas, si siente que está a punto de realizar una compra de la que mañana no estaría satisfecho, espere 24 horas. Si al día siguiente aún considera que esa compra es una buena idea, hágalo, verá que ese filtro le dará buenos resultados más de una vez.

Evite salir con la tarjeta de crédito, pues al no haber un cambio visible en su billetera, el gasto que se efectiviza vía plástico no se toma al nivel de consciencia suficiente como lo hace el dinero en metálico (el paisaje de la billetera vaciándose es el recordatorio de austeridad que las tarjetas nos han expropiado). Además, la gente suele gastar hasta un 50% más cuando sale con tarjeta de crédito que cuando lo hace con efectivo

Planifique sus gastos, réstele a su ingreso los gastos fijos (alquiler, servicios, tarjeta de crédito), anote su especulación sobre gastos variables (en comida, gasolina, etc.) y lo que reste, ya sin obligaciones, divídalo en lo que quiere usted gastar en diversión y lo que pretende ahorrar. Con una cifra ya establecida en la categoría “placer” o “diversión” podrá usted disfrutar de estas actividades sin culpa y, más importante aún, sin desorganización, de modo que es mucho más rendidor que simplemente ir satisfaciendo antojos o caprichos al azar de forma cotidiana.

Si es muy proclive a estos últimos, identifíquelos y mesúrelos, y en caso de que tampoco le sea sencillo medirse al respecto, tome medidas extremas, como salir sin dinero o directamente no pasar por enfrente de los locales donde sabe que se generan los gastos que más le duelen al final del mes. Siguiendo todas estas claves verá que ahorrar no es un imposible, apenas es el resultado de imprimirle un poco de disciplina a la vida.

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